Para muchos de nosotros, el café es lo que nos activa por la mañana. La cafeína que contiene es un estimulante que puede aumentar el estado de alerta y reducir la sensación de fatiga. Diversos estudios han demostrado que la cafeína puede mejorar varios aspectos del rendimiento deportivo, especialmente en ejercicios de resistencia, aunque el efecto varía de persona a persona.
La cafeína actúa sobre el sistema nervioso central, lo que puede facilitar el ejercicio y ayudarte a mantener la concentración durante tu entrenamiento. Diversos estudios han encontrado beneficios potenciales para actividades que van desde caminar y andar en bicicleta hasta el entrenamiento de fuerza y el ejercicio de alta intensidad.
El momento en que se toma el café también puede ser importante. Los niveles de cafeína generalmente aumentan en el torrente sanguíneo después de tomarlo, por lo que muchas personas prefieren tomar una taza antes de hacer ejercicio en lugar de después.
La moderación es clave. No necesitas un café extragrande y extrafuerte para obtener un beneficio potencial. El exceso de cafeína puede provocar nerviosismo, ansiedad o malestar, e incluso interferir con el sueño más tarde.
Y recuerde que una bebida de café elaborada, cargada de jarabes, crema batida y azúcar, es nutricionalmente muy diferente de una simple taza de café.
Si el café ya forma parte de su rutina matutina, disfrutar de una taza antes de ponerse las zapatillas puede darle un impulso extra a su entrenamiento. Eso sí, no olvide la otra bebida que su cuerpo necesita: agua.
