En muchas familias latinas, la conexión entre generaciones es algo especial. Los abuelos comparten historias con sus nietos. Las recetas se enseñan observando, no midiendo. La música que se escuchaba hace décadas vuelve a formar parte de la lista de reproducción de las nuevas generaciones. Los dichos familiares, las tradiciones e incluso los chistes perduran año tras año.
Pero el intercambio no se da en una sola dirección. Las generaciones más jóvenes también tienen mucho que enseñar. Un nieto puede presentarle a su abuelo a un nuevo artista. Una hija puede enseñarle a su madre a usar una nueva aplicación. Alguien de veintitantos años puede ofrecer una perspectiva completamente diferente sobre algo que la familia ha hecho de la misma manera durante años.
Eso es lo que hace que las relaciones intergeneracionales sean tan valiosas: todos tienen la oportunidad de ser tanto maestros como alumnos. Aquí hay algunas maneras de facilitar este intercambio:
• Pídale a un familiar mayor que le enseñe a preparar un plato familiar favorito, y esta vez anote la receta.
• Saque fotografías antiguas y pregunte por las personas que aparecen en ellas. Grabe las historias con su teléfono.
• Pídale a alguien más joven de la familia que le haga una lista de reproducción con la música que le gusta. Luego, hágale una a esa persona.
• Enséñele a un nieto un juego de cartas con el que creció, y deje que él le enseñe algo que le apasione.
• Llame a un familiar y hágale una pregunta que nunca ante le había planteado: ¿Cómo era cuando tenía mi edad?
