Investigadores de Northwestern Medicine exploraron si programar un ayuno nocturno para que coincida con el ciclo natural de sueño-vigilia de una persona podría mejorar la salud cardíaca y metabólica. El ritmo circadiano desempeña un papel fundamental en la regulación de la función cardiovascular y metabólica. Cabe destacar que los participantes no redujeron calorías. La atención se centró exclusivamente en ajustar su horario de alimentación.
El estudio reveló que los adultos de mediana edad y mayores con alto riesgo de enfermedad cardiometabólica se beneficiaron de prolongar su periodo de ayuno nocturno aproximadamente dos horas. Además, evitaron comer y atenuaron la luz durante tres horas antes de dormir. Estos cambios produjeron mejoras mensurables en los marcadores cardíacos y metabólicos durante el sueño y a lo largo del día siguiente.
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