¿Se siente irritable, ansioso, cansado o simplemente un poco decaído? A veces, la razón puede ser más física que emocional. Su cerebro depende de la glucosa para obtener energía, por lo que los cambios en el nivel de azúcar en la sangre pueden afectar cómo se siente, piensa y funciona. Esto no significa que todo mal humor se deba al azúcar en la sangre, pero las fluctuaciones significativas pueden influir.
La hipoglucemia puede aparecer rápidamente. Además de hambre, sudoración o temblores, puede sentirse irritable, impaciente, nervioso, ansioso o confundido. En personas con diabetes, un nivel de azúcar en sangre inferior a 70 mg/dL se considera bajo y debe tratarse de inmediato.
Por otro lado, los alimentos con alto contenido de azúcares añadidos y carbohidratos refinados pueden provocar un aumento rápido de la glucosa en sangre. Para algunas personas, las fluctuaciones que esto conlleva pueden hacer que se sientan mal. En lugar de buscar un subidón de energía repentino, intenta proporcionarle a tu cuerpo un combustible más constante.
Pero sus emociones también pueden afectar su nivel de azúcar en sangre. Cuando estás estresado, su cuerpo libera hormonas que pueden provocar que el nivel de azúcar en sangre suba o baje de forma impredecible. Por lo tanto, el estrés puede afectar el nivel de azúcar en sangre, y los cambios en este nivel pueden afectar cómo se siente.
El ejercicio, dormir lo suficiente, comer con regularidad y las técnicas de manejo del estrés, como la meditación o el yoga, pueden ayudar a mantener la salud física y emocional.
