Comer más sano suele empezar con una larga lista de cosas a las que creemos que debemos renunciar. Se acabaron los dulces. Se acabaron las patatas fritas. Se acabó la comida rápida. No es de extrañar que cambiar nuestros hábitos alimenticios pueda parecer un castigo. En vez de eso, intenta darle la vuelta a la idea:
¿Qué alimentos nutritivos podrías añadir a lo que ya come? ¿Se toma un tazón de cereales rápido por la mañana? Añada algunas bayas o un plátano al desayuno. ¿Está planeando la cena? Añada otra verdura a su plato. ¿Busque un impulso por la tarde? Tome una manzana como merienda. Aquí tiene algunas otras sugerencias:
• Sustituya un tentempié altamente procesado al día por fruta, frutos secos, yogur, verduras con hummus u otra opción de alimentos integrales.
• Añada algo colorido a su plato. No se preocupe por reinventar la comida por completo. Agregue tomates a su sándwich, frutos rojos al desayuno, espinacas a sus huevos u otra verdura a la cena.
• Una vez al día, elija el agua como primera opción. Seleccione un momento en el que normalmente optaría por un refresco, té dulce u otra bebida azucarada y elija agua en su lugar.
• Aportr proteínas a su desayuno. Los huevos, el yogur griego, el requesón, los frutos secos o la mantequilla de frutos secos pueden hacer que un desayuno habitual sea más satisfactorio sin necesidad de cambiar por completo su rutina.
La clave del éxito es hacer que la opción saludabl
