Si se concentra en desarrollar músculo con entrenamiento de fuerza, los expertos recomiendan beber un vaso de agua después de entrenar. Aquí le explicamos cómo la hidratación puede ayudarle a mantener el tono muscular.
Una hidratación adecuada favorece el desarrollo muscular tras el entrenamiento, ya que acelera la reparación de las fibras musculares, optimiza el transporte de nutrientes y reduce el dolor. El agua permite la síntesis de proteínas —fundamental para reparar las microlesiones— y elimina los desechos metabólicos, como el ácido láctico, lo que facilita una recuperación más rápida y eficaz, además de aumentar la plenitud muscular. Aquí tiene su préstamo de hidratación para cuando entrene con pesas:
• Antes del entrenamiento: Beba entre 470 y 590 ml de agua dos horas antes de entrenar, o entre 170 y 350 ml para sesiones más cortas.
• Durante el entrenamiento: Beba entre 150 y 300 ml de agua cada 15-20 minutos para mantener el equilibrio de líquidos, especialmente en ambientes calurosos.
• Después del entrenamiento: Reponga los líquidos perdidos con el sudor consumiendo agua o bebidas con electrolitos para favorecer la recuperación.
• Ingesta diaria: Procure consumir aproximadamente 3,7 litros (hombres) a 2,7 litros (mujeres) al día, aumentando la cantidad según el nivel de actividad.
