La mayoría de los padres ya saben que no se trata de obligar a los adolescentes a participar en las actividades familiares, sino de hacer que valga la pena. Si se sienten forzados, se resistirán. Si sienten que también es su espacio, participarán (al menos un poco). Aquí le explicamos cómo inclinar la balanza a su favor sin que se convierta en una lucha de poder:
• Deles un rol, no una orden: A los adolescentes no les gusta que los "arrastren", pero se involucrarán si se les da la oportunidad. • Deje que traigan a sus amigos: ¿Una barbacoa solo con adultos? Eso es difícil de vender.
• Mejora el ambiente (no solo la comida): Ponga música que les guste o involúcralos en un juego como el cornhole.
• Utilice una invitación sutil; los expertos dicen que la presión suave funciona mejor que las órdenes. En lugar de: “Tienes que salir”, pruebe con: “Vamos a empezar a asar a la parrilla, por si quieres ser de los primeros en probar”.
