Las prácticas de salud complementarias no son solo para adultos. Actividades sencillas para la mente y el cuerpo, así como actividades creativas, pueden brindar a los niños formas saludables de relajarse, expresar emociones y afrontar el estrés.
Estos enfoques no sustituyen la atención médica o de salud mental cuando un niño la necesita. Considérelos, en cambio, como herramientas adicionales que los padres pueden usar para apoyar el bienestar general de sus hijos. Aquí hay algunas ideas para probar:
1. Pruebe con el movimiento y la respiración. El yoga adaptado a los niños, los estiramientos y los ejercicios sencillos de respiración profunda pueden ayudarles a relajarse, concentrarse y desconectar. Procura que sea una actividad lúdica en lugar de una tarea más.
2. Permítales crear. Dibujar, pintar, hacer música y otras actividades creativas les brindan a los niños formas de expresar sentimientos que quizás aún no sepan cómo poner en palabras. La terapia artística o musical formal también puede ser útil cuando la imparte un profesional capacitado.
3. No subestime el juego. Jugar es una de las principales maneras en que los niños exploran su mundo y procesan sus emociones. Para los niños que experimentan dificultades emocionales o del desarrollo, la terapia de juego profesional puede brindar apoyo adicional.
