Hacerse una mamografía puede generar emociones incómodas, como el miedo. Esto puede convertirse en una excusa para posponerla, evitar revisar cualquier cambio o no preguntar sobre los antecedentes familiares. Sin embargo, gestionar estas emociones puede ayudarle a dar un paso importante para proteger su salud.
1. ES NORMAL ESTAR NERVIOSO.
Esperar una mamografía o hablar sobre algún cambio en el pecho puede ser estresante. Estar preocupada no significa que algo ande mal, y evitar la cita no hace que la preocupación desaparezca.
2. NO DEJE QUE EL MIEDO TOME LA DECISIÓN.
Si nota un bulto nuevo, un cambio en el pezón, en la piel o cualquier otra anomalía, consulte a su médico. La mayoría de los cambios en los senos no son cáncer, pero merecen una evaluación adecuada.
3. LLEVE A ALGUIEN CON USTED.
Si una cita médica o una mamografía le genera ansiedad, pídale a un amigo, pareja o familiar que le acompañe. A veces, el apoyo es tan sencillo como tener a alguien sentado a su lado.
