Se ha demostrado que el ejercicio reduce el riesgo de cáncer y, en algunos casos, como el cáncer colorrectal, puede reducirlo hasta en un 30 %, según algunos estudios. El ejercicio ayuda a combatir el riesgo de cáncer al:
• Control de peso: previene la obesidad, un factor de riesgo primario que promueve los niveles hormonales que conducen al crecimiento del cáncer.
• Inflamación reducida: reduce la inflamación sistémica, que es un factor clave en el desarrollo de tumores.
• Niveles reducidos de insulina: ayuda a prevenir los niveles altos de insulina, un factor de crecimiento asociado con la progresión del cáncer.
• Inmunidad mejorada: aumenta la función de las células inmunes para detectar y eliminar mejor los pólipos precancerosos.
• Tránsito intestinal más rápido: aumenta la velocidad a la que los desechos se mueven a través del colon, reduciendo el tiempo que las toxinas están en contacto con el revestimiento intestinal.
A continuación se muestra una guía de ejercicios sencilla:
• Duración/Intensidad: Intente realizar entre 150 y 300 minutos de ejercicio de intensidad moderada o entre 75 y 150 minutos de ejercicio de intensidad vigorosa por semana (por ejemplo, correr, nadar, caminar rápido).
• Consistencia: La actividad diaria es lo mejor, ya que incluso las sesiones cortas y regulares (10 a 20 minutos) brindan beneficios en comparación con ninguna actividad.
• Momento oportuno: las investigaciones sugieren que el ejercicio por la mañana y por la noche puede ofrecer una protección particularmente fuerte al reducir los marcadores inflamatorios.
Para obtener el máximo beneficio, combine la actividad física regular con una dieta rica en fibra y exámenes regulares de detección de cáncer (como colonoscopias).
